Ciencias Sociales
Imaginemos a un niño de unos doce o trece años intentando resolver varios rompecabezas. Algunos son piezas sueltas de mapas físicos y políticos; otros parecen representar pirámides de población, esquemas geopolíticos y gráficas económicas. La mayoría contiene datos históricos, acontecimientos ordenados cronológicamente, descripciones de civilizaciones, culturas del pasado... imaginamos en seguida la perplejidad del niño ante este innumerable puzzle de conocimientos; la dificultad para encajar unas piezas que, aisladas, resultan incomprensibles… sin guía, sin modelo. No. Existe la guía, existe el modelo. Bastaría con dibujar la silueta de un ser humano en el anverso antes de troquelar las imágenes y los datos. Al niño le bastaría con recomponer la figura humana que tanto conoce para, al darle la vuelta, encontrar resuelto el enigma de la geografía y las pirámides de población, el relato inconexo de la historia aparecería milagrosamente ordenado, comprensible.
Esto es exactamente lo que pretendemos en esta disciplina llamada genéricamente Ciencias Sociales: los contenidos de asignaturas como Geografía o Historia deben responder a la eterna pregunta de qué es el hombre. Pretendemos que el niño se conozca mejor a sí mismo conociendo su historia y su medio, que entienda que otras historias y otros medios ayudan a entender a otros seres humanos que, como él, necesitan explicar a los otros para explicarse a sí mismos. Porque a este” animal social” nada humano debería resultarle ajeno.

